Comercio internacional y globalización

Comercio internacional y globalización

Somos la fuerza motriz que impulsa una política comercial progresista, definiendo nuevas normas para la globalización.

Una política comercial verdaderamente progresista debe aspirar a crear un sistema comercial mundial más transparente y democrático, que beneficie a la mayoría y no solo a unos cuantos. Los acuerdos comerciales pueden presentar el riesgo de una reducción de los estándares; pero con el enfoque apropiado pueden, en cambio, ser una oportunidad para proteger y reforzar nuestras elevadas normas laborales y medioambientales y nuestra manera de vivir en el futuro.

En el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés), los Socialistas y Demócratas consiguieron compromisos sobre muchas prioridades progresistas. Lideramos el impulso para resolver las disputas comerciales de forma transparente y justa, y conseguimos que el sistema privado de arbitraje se sustituyera por un sistema de tribunal de inversiones. En lugar de solo abogados, las decisiones las tomarán jueces altamente cualificados y, en lugar de reuniones a puerta cerrada, los procedimientos serán más transparentes y los dictámenes podrán revisarse. Con el CETA no se producirá una reducción de nuestros estándares en la Unión Europea: siempre se aplicarán como el mínimo absoluto. No se tocarán los servicios públicos y se protegerán los derechos de los trabajadores. En los acuerdos comerciales futuros ya no podrá darse marcha atrás en relación con los logros progresistas que hemos logrado en el CETA.

1) Podemos trabajar juntos a nivel europeo y con socios progresistas de todo el mundo. Al ser ahora las empresas y el capital transnacional, nuestros esfuerzos por establecer normas para estos asuntos deben realizarse a la misma escala. Si actuamos como Estados-naciones individuales, nos convertiremos en títeres de las grandes multinacionales, atrapados en una carrera hacia el precipicio. La Unión Europea es un gigante comercial. Si la UE usa su influencia al máximo, podemos negociar relaciones comerciales que sean progresistas y justas, y luchar contra prácticas desleales como el dumping, que debilitan los trabajos europeos.

2) Nos hacen falta normas para garantizar que el comercio no es solo libre, sino también justo. Los acuerdos comerciales son una forma de negociar y de perfilar estas normas y estándares en el futuro. Nuestros estándares democráticos, laborales, sociales y medioambientales europeos deben aplicarse siempre como el mínimo absoluto en cualquier acuerdo comercial. Ya existen algunos estándares medioambientales y laborales globales, pero deben reforzarse y se deben aplicar sanciones si no se cumplen.

3) Podemos mejorar los derechos de los trabajadores y los derechos humanos y reforzar la lucha contra el cambio climático en todo el mundo estudiando la cadena mundial de valor en su conjunto. La responsabilidad social corporativa debe reforzarse con diligencia debida obligatoria.

4) Proteger los empleos europeos luchando contra políticas de dumping desleal debe ser una prioridad. Estamos a favor de instrumentos de defensa comercial más fuertes para abordar efectivamente el dumping y debemos elegir a nuestros socios comerciales sabiamente estudiando su historial. Debe ofrecerse ayuda a los trabajadores que se han visto desfavorecidos por los cambios de los modelos mundiales de comercio, especialmente en el sector manufacturero, para que puedan adaptarse mediante nuevas oportunidades de formación y de empleo.

Queremos definir nuevas normas para la globalización y compartir más los beneficios del comercio. Porque la globalización requiere normas justas.